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28-10-2014 Ciudades Sostenibles

Modelo de casa de bajo costo para personas de escasos recursos

VISTA 02 - alta resolucion

Por Rafael Moya, Arquitecto.

Las grandes migraciones de personas a la capital han causado que la expansión de Lima se realice de forma desordenada, no solo a nivel urbanístico, sino también a nivel  de infraestructura. Generalmente las construcciones se han realizado de forma precaria, mediante la autoconstrucción, sin ningún tipo de conocimiento previo y con los riesgos que esto conlleva teniendo en cuenta que Lima es una zona de alto riesgo sísmico.

Por otro lado, la falta de espacio ha hecho que los últimos asentamientos se realicen en las laderas de los cerros que rodean la ciudad, zonas de difícil acceso a los servicios básicos necesarios para el desarrollo de viviendas adecuadas, tales como agua, saneamiento y electricidad.

Asimismo, la “occidentalización” de los métodos constructivos y materiales utilizados, han olvidado los métodos legados a través de la arquitectura vernácula heredada de las culturas prehispánicas, cuyo cenit en la cultura incaica, desarrolla una arquitectura adaptada al medio, mediante material abundante en la zona, y con gran sencillez del proceso constructivo. Esto puede ser apreciado mediante el aterrazamiento en andenes de las laderas de los cerros donde se implanta la vivienda, con un material estructural abundante en la zona como es la piedra por sus propiedades físico-mecánicas.

En ese sentido, el Modelo de Casa de Bajo Costo  busca proyectar un tipo de vivienda lo más sostenible posible, con capacidad de desarrollo de forma individual o masiva, con material local abundante en la zona y material reciclado o recuperado, con autosuficiencia en agua, saneamiento, y en parte autosuficiencia energética y de alimentos. Asimismo, se pretende que sea un modelo de vivienda que cree el confort y seguridad adecuados para sus ocupantes y que a la vez, mediante la sencillez del proceso constructivo sea capaz de autoconstruirse por personas sin conocimiento previo, y al menor costo posible.

Para ello, se parte de la premisa básica de que meditando de forma exhaustiva la problemática de la vivienda “low cost”, siempre se pueden dar respuestas arquitectónicas capaces de satisfacer todos los condicionantes previstos. En ese sentido, se comienza por establecer una disposición básica de volúmenes mediante el aterrazamiento de las laderas con piedra local que servirá como estructura principal de la vivienda, a las cuales se dispone de forma perpendicular otras dos paredes de piedra que cierran el complejo por tres de sus caras.

Para el piso de la planta primera también se ha considerado la piedra por sus propiedades bioclimáticas. Por otro lado se ha considerado el factor de forma en una o dos plantas dependiendo de la pendiente del cerro, siendo para pendientes menores de 35º una planta, y para pendientes mayores a 35º dos plantas. Los módulos descritos permiten disponer de viviendas de superficie variable dependiendo de las necesidades y número de inquilinos

Una vez realizado el elemento estructural de la vivienda mediante la piedra, material abundante en la zona y obtenido de forma gratuita, para el resto de componentes que cierren y completen el espacio se ha considerado la utilización de materiales recuperados o reciclados. Así por ejemplo, para las vigas se utilizarán maderas recuperadas de demoliciones; para los vuelos, parapetos y escaleras pallets recuperados; o para la impermeabilización y construcción de la cubierta tipo “aljibe” (que más adelante se describe), paneles publicitarios y cajas de fruta de HDPE.

Para solucionar el abastecimiento de agua, se ha tenido en consideración de que a pesar de que Lima es una ciudad con una pluviometría casi nula, si tiene unos índices de humedad ambiental muy altos, llegando en la mayoría de los casos a sobrepasar el 90%. Y más teniendo en cuenta que a mayor altura más humedad, puesto que precisamente son los cerros los que “frenan” el avance de la humedad proveniente de la evaporación del frente litoral. Se establece por tanto la premisa de la captación de la humedad ambiental mediante neblineros realizados con malla tipo “raschel” recuperadas de la industria de la construcción, dispuestas en la parte alta del frontis de la vivienda y su acumulación en la cubierta tipo “aljibe” capaz de albergar no menos de 2,5 m3 (120 l/m2), para su posterior uso doméstico y riego de la propia cubierta vegetal.

La mayor parte de estas zonas carece de servicios de saneamiento básico, por lo que se ha tenido en consideración el uso de sanitarios “secos”, es decir, separación “in situ” de residuos sólidos de los líquidos para su posterior traslado y tratamiento a plantas adecuada.

Con respecto a la cubierta de la vivienda, ésta será de tipo vegetal, como un aljibe. Consiste en la creación de un depósito de agua en toda la superficie de la cubierta a modo de “piscina” de poca profundidad (15 cm) mediante la previa impermeabilización de esta con material recuperado, sobre la que se dispondrá una huerta capaz de generar los vegetales y hortalizas para autoconsumo. Para poder crear dicho aljibe, es decir el espacio que contiene el agua, se dispondrá de cajas de fruta, gaseosas o cervezas de HDPE invertidas, y sobre esta una tela absorbente que hará las veces de sistema de riego por capilaridad, a la vez que de retención del sustrato necesario para el desarrollo de las plantas.

Debido a la alta inercia térmica del principal material utilizado, la piedra, y a su cubierta vegetal, así como al cálculo adecuado de vuelos y tragaluces que permiten o impiden el ingreso directo de los rayos solares al interior de la vivienda, se consigue un alto índice de bioclimatización del modelo.

Finalmente, lo más llamativo del modelo, es su costo, ya que la mayoría de componentes materiales se consiguen de forma gratuita, y son ensamblados prácticamente sin necesidad de morteros. Al mismo tiempo la sencillez del proceso constructivo necesita de muy pocos medios auxiliares y puede desarrollarse de forma comunitaria mediante autoconstrucción, lo que conlleva que tampoco sea necesario gastos en mano de obra, es decir, exceptuando el costo del terreno, se podría conseguir con costo cero.